sábado, 25 de enero de 2014

Introducción



Los sistemas educativos se enfrentan a una serie de desafíos, según sus contextos y las necesidades de la sociedad en la cual están inmersos. Dentro de estos desafíos se encuentran factores de índole académico, social, cultural, económico que inciden en la gestión de las organizaciones educativas. Problemas de deserción, repitencia, calidad docente, infraestructura, rendimiento académico, conflictos y violencia estudiantil son unos de los retos a los que se enfrenta la administración de la educación.
La violencia se caracteriza por su complejidad; así como por la multitud de sus rasgos constitutivos, que a criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe Mundial sobre la Violencia (2002) la define como:

El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que provoque o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastornos del desarrollo o privaciones.
El informe de la OMS (2002) propone el Modelo Ecológico como herramienta de examen de las causas de la violencia y como enfoque de prevención. Este modelo se caracteriza por explorar la relación entre los factores individuales y contextuales y considera la violencia el producto de muchos niveles de influencia sobre el comportamiento social, comunitario, relacional e individual. Además, examina los contextos de la comunidad en los que se inscriben las relaciones sociales, la escuela, el lugar de trabajo y el vecindario, y busca identificar las características de cómo se asocian las víctimas con sus agresores, ya que esto favorece la violencia más que otros factores. Precisamente este es un campo en el que asume importancia la administración de la educación en las organizaciones educativas.
Recientes estudios exponen la necesidad de realizar abordajes integrales del fenómeno, que incorporen: el factor institucional, la cultura institucional, el currículo, los espacios de comunicación, el diálogo, y el liderazgo de los directores y directoras de los centros educativos, los elementos de mayor peso al respecto.
Según, Arias (2009), algunas de las manifestaciones de violencia tienen su origen en la familia, en la comunidad, en la imitación de patrones de conducta y en la influencia de los medios de información de masas. Además, estos comportamientos son potenciados por el modelo curricular vigente, lo que genera resistencia a las normas institucionales.
Una línea consistente de investigación en el campo de la educación, se ha dirigido a estudiar las condiciones de riesgo y de protección que influyen sobre la violencia dado que las variables que intervienen son múltiples y complejas. Al considerar estas orientaciones, es posible deducir que una gestión de la educación efectiva, así como la generación de un clima escolar que se caracterice por una convivencia saludable y la satisfacción de sus miembros, es un campo de acción relevante para directores y directoras de la educación y el equipo directivo, ya que una convivencia escolar saludable; considerada como una construcción colectiva, histórica y dinámica, permite a sus miembros un desarrollo afectivo.
Este debe ser un tema que se aborde en forma preventiva, con el fin de evitar el posible tránsito hacia escenarios en donde, por falta de una gestión eficiente, se instalen como prácticas habituales las formas de resolución violentas de los conflictos entre los miembros de la comunidad educativa. Surge, por tanto, la pregunta ¿Cuál es la incidencia que posee el rol de las estructuras directivas en la resolución de conflictos y en las formas de abordaje de las situaciones o hechos de violencia?
Desde esta perspectiva se justifica profundizar en el estudio de este fenómeno de una manera integral, teniendo como centro el clima institucional y las prácticas educativas como eje articulador del entramado socio educativo, y su propia comunidad. El estudio del clima institucional, en tanto que es una construcción social asociada al tema de violencia, requiere considerar las percepciones de los diferentes sectores que integran la comunidad educativa.

Se propone por ello un estudio donde se utilice el modelo ecológico, que es el recomendado para este tipo de investigaciones y abordajes, además de adoptar la metodología de investigación acción participativa para que todas las personas de la comunidad puedan expresarse, manifestarse, reflexionar y aportar al tema, para lo cual se plantearon los siguientes objetivos.

5 comentarios:

  1. Es otra tarea de nosotros preocuparnos por mejorar las relaciones humanas, puesto que es base para lograr metas institucionales, Es muy acertado de su parte mencionar el tema.

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  2. Es otra tarea de nosotros preocuparnos por mejorar las relaciones humanas, puesto que es base para lograr metas institucionales, Es muy acertado de su parte mencionar el tema.

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  3. Es interesante el tema del clima institucional pues sólo trabajando desde la familia y la escuela para la existencia de una convivencia democrática y saludable se podría lograr un cambio de actitud para evitar la violencia y nuestro estudiantes aprendan saludablemente.

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  4. El clima institucional es muy importante para el desenvolvimiento de la convivencia tanto entre docentes como entre los estudiantes sobre todo debe existir una convivencia saludable entre los agentes educativos para el buen desarrollo del aprendizaje.

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  5. Es necesario que en las instituciones exista buen clima institucional para el exito de la misma en todos los aspectos.

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